Sábado de Pasión en un mundo en guerra

El alarde de sus arsenales militares, con líderes que presumen por ver quién tiene la bomba más potente, obliga a una seria reflexión

 POR ROXANA SAEZ 

Mucho han cambiado las cosas desde aquellos años en los que desde el Jueves Santo las televisiones dejaban de emitir, la música dejaba de sonar en los hogares españoles mientras bares, tiendas y restaurantes cerraban sus puertas en señal de duelo por la muerte de Jesucristo. Cuando les hablo de estas tradiciones a mis hijos me miran como si nos separasen siglos de historia.

Tengo que reconocer que de niña era una gran aficionada a la televisión y ese apagón en plenas vacaciones lo sufría con cierta desesperación. La falta de televisión te llevaba a poner el tocadiscos y en seguida tus padres te recordaban que era día de luto. Tengo que reconocer también que recuerdo esos años con cariño y sin ningún trauma por no poder ver la televisión o escuchar música pues, al final, ese tiempo tan valioso lo pasaba jugando con mis hermanas.

Con el paso del tiempo el apagón televisivo fue sustituido por superproducciones como Ben-Hur, los Diez Mandamientos o Moisés hasta llegar a un Jueves Santo de 2017 en el que la telebasura es capaz de entrar en nuestros hogares mientras desayunamos nuestras torrijas con miel.

¿Quién tiene la bomba más potente?

Desayunar mientras uno lee la prensa del día es todo un clásico en nuestro país, sin embargo, últimamente cada vez cuesta más enfrentarse a los telediarios matinales. Triste empezar un Sábado de Pasión viendo un informativo en el que tres líderes políticos presumen de quién ha sido capaz de fabricar la bomba más potente y mortífera. Estados Unidos hizo su particular exhibición de fuerza un Jueves Santo lanzando sobre Afganistán la bomba con mayor poder destructivo desde Hiroshima y Nagasaki.

Como Rusia no podía ser menos, el señor Putin no ha tardado en advertir a Estados Unidos que tiene una bomba cuatro veces más potente. Y en medio de este caos internacional, el dictador norcoreano no ha querido quedarse atrás y ha escogido el Día del Sol, con el que se conmemora el 105 aniversario del fundador de la república, para mostrar su poderío militar, ante la creciente tensión internacional, enseñando al mundo entero su potente misil.

Desfile militar en Corea del Norte en el Día del Sol

Todo ello, mientras en España nos encontrábamos disfrutado de un puente de Semana Santa brillante en todos los sentidos, pues el buen tiempo ha ayudado a que el turismo vuelva a tirar de la economía, en un país con una oferta para todos los gustos (sol, playa, nieve, gastronomía, procesiones y así una larga lista interminable).

El alarde que han hecho algunos países de sus arsenales militares, incluso lazando la que han llamado la madre de todas las bombas obliga a la comunidad internacional a una seria reflexión sobre lo que está ocurriendo. Aunque muchos prefieran permanecer con los ojos cerrados, los sucesos acontecidos en las últimas semanas son la triste confirmación de que estamos a las puertas de la que puede considerarse la tercera guerra mundial, con la diferencia de que nos encontramos en el siglo XXI, un tiempo en el que los conflictos deberían solucionarse de otra manera, pues como ya hemos visto y, desgraciadamente seguimos viendo, la violencia sólo trae más violencia y más muertes innecesarias.

Los informativos con los que se despide la Semana Santa ponen los bellos de punta ante la tensión generada en el panorama internacional. Asistir a una pelea de líderes centrada en ver quién tiene la bomba más mortífera, es la mayor desgracia que le ha podido ocurrir a una sociedad que necesita de dirigentes que dejen de mirarse a su propio ombligo y actúen con responsabilidad.