El partido mutante

“En Cataluña los socialistas, bajo la marca del PSC, aspiran a gobernar, no se sabe muy bien cómo ni con quien”

Algún director de cine atrevido y alejado de lo políticamente correcto podría hacer una película sobre mutantes con el PSOE como protagonista. Aunque, difícilmente algún productor con la cabeza sobre los hombros sea capaz de comprar esa idea, por muy claro que el partido supuestamente liderado por Pedro Sánchez sigue dando muestras de debilidad por todos los lados.

Ha mejorado el discurso, parece que se ha centrado políticamente y se ha olvidado de pactos generalistas con Podemos y con los nacionalistas e independentistas catalanes, lo que provocó la revuelta interna que se saldó con la destitución de Pedro Sánchez por los barones comandados por la baronesa Susana Díaz, quien después perdió las primarias, el poder y la credibilidad.

Un partido que quiere gobernar por la vía directa, es decir ganando en las urnas con mayoría, debe mostrarse ante sus militantes, simpatizantes y electores como una formación monolítica, unida, que piensa, hace y dice lo mismo en todos los rincones del territorio. Pero, da la sensación, que el PSOE no quiere gobernar salvo que sea con un pacto a más de una banda.

Su mutante y peliculero papel en la vida pública puede ser digno de estudio en futuras cátedras universitarias, en las que se impartirían clases de cómo en Jerez de la Frontera la nueva ejecutiva local celebra sus reuniones en un salón presidido por una bandera republicana. Se supone que el PSOE de Pedro Sánchez y Susana Díaz acatan y aceptan la Constitución y la legalidad vigente…. ¿o no?

Hace dos tardes, como quien dice, los socialistas de Vélez-Málaga celebraron su asamblea local y eligieron a su nueva ejecutiva. Un cuarto de hora después de cantar la internacional con el puño en alto, sufrieron una mutación. Se liaron tortas figuradas y con ruido mediático, demostrando que lo de la unidad es sólo un término que recoge el diccionario, pero que no pueden poner en práctica. Una circunstancia, otra más, que merma la credibilidad e imagen del PSOE a nivel local, provincial, regional y nacional.

En Cataluña los socialistas, bajo la marca del PSC, aspiran a gobernar, no se sabe muy bien cómo ni con quien. Acepta el 155, hace causa común con el Partido Popular y con Ciudadanos, sobre el papel. Pero todavía hay muchos ayuntamientos catalanes gobernados por alcaldes socialistas que siguen perteneciendo a la asociación de municipios por la Independencia.

A nivel nacional, el PSOE y sus dirigentes regionales le piden al Gobierno de Rajoy que presente antes del 31 de diciembre un nuevo sistema de financiación autonómica, lo que es una buena idea y de la que Andalucía se podría aprovechar en algunos millones de euros más. Nadie debe olvidar que la financiación de las comunidades autónomas debe incluirse en los Presupuestos Generales del Estado, esos mismos que el PSOE no quiere aprobar.

Presupuestos en los que se incluirían, entre otras cosas, la equiparación salarial de policías nacionales y guardias civiles con las policías autonómicas vasca y catalana. No se puede tener un discurso pro sueldos mejores para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y, al mismo tiempo, destruir ese discurso por no votar a favor de las cuentas del Gobierno.

Todas estas muestras de incoherencia, no sé si son los efectos de las mutaciones o del lío interno que el PSOE de Pedro Sánchez ha sido incapaz de arreglar, a pesar de que los barones demuestran el cierre de filas, aunque éste sea en falso.