El Cádiz cae ante el Sevilla 0-2 pese a merecer algo más

Los amarillos jugaron una buena segunda parte 

Enfrentarse a un rival de Champions que salió con todo se notó desde el primer minuto. Montella en su debut quiso apostar por el once de gala sevillista incluyendo a N’Zonzi. Cervera mantuvo su idea de dar minutos a menos habituales, donde destacaban Rober Correa y Perea tras un largo periodo lesionados.

A los ocho minutos lograban los sevillistas adelantarse en el marcador con un tiro ajustado del sanluqueño Nolito, que no celebró el tanto. Aunque el Cádiz intentaba salir de su campo era muy complicado. En el minuto 22 un balón largo de N’Zonzi fue mal despejado por Brian lo que aprovechó Jesús Navas para de tiro cruzado poner el segundo, que ponía las cosas claras a favor de los visitantes. El daño pudo ser mayor en la primera parte, pero Rubén Yáñez salvó poco después un mano a mano con Nolito, que luego estrellaría un balón en el poste. Poco antes del final Navas intentó aprovechar la estrategia a balón parado pero su tiro se marchó pegado al palo.

En la reanudación los amarillos salieron más precisos y comenzxaron a intentar a hacer su juego. El peligro para intentar acortar distancias llegó desde la frontal con tiros de Perea y Aitor que repelieron Lenglet y Sergio Rico respectivamente a córner. El jeugo pasó a desarrollarse más cerca del campo sevillista, y Álvaro Cervera a falta de veinte minutos optó por dar entrada a Salvi y Álvaro García, que ocuparon una doble punta de ataque. Esa variación dejó a Perea en banda izquierda y mantuvo a Moha en derecha, hasta que fue sustituido por Nico a falta de diez minutos.

Hasta ese momento la revolución fue total en ataque y los amarillos se merecían acortar distancias. La más clara en un chut frontal de Álex que Sergio Rico sacó de la escuadra para despejarlo a saque de esquina. Los sevillistas no acertaban a salir de su campo ante un Cádiz que los acorraló a base de velocidad. Pero la más clara estaba por llegar. Salvi aprovechó un balón en profundidad para plantarse en el área y ser derribado por el guardameta. La mala fortuna se alió con el sanluqueño porque su tiro se estrelló en el palo.

Con un rival guardando el resultado se acabó el partido con la sensación de merecer mucho más.