¿Es esto un cartel de Semana Santa?

Debate abierto sobre el cartel anunciador de la Semana Mayor de Cuenca

Por Marco Antonio Velo

Bien es cierto que el libro de los gustos está en blanco. Y que en concepciones artísticas el canon a veces está sujeto a toda suerte de relativización. Pero el cartel oficial de la Semana Santa de Cuenca, de Interés Turístico Internacional, ha causado cierta perplejidad en propios y extraños. Al parecer más fuera del lugar que intramuros la propia ciudad. No pocos expertos artísticos a los que ha consultado este medio coinciden en subrayar que como firma del autor “está muy bien, pero como firma propiamente dicha, ahora falta que entregue el cartel”. Pero el cartel, como tal, es todo cuanto se aprecia en la obra. La opinión popular generalizada en redes sociales no se ha hecho esperar y son numerosas las voces autorizadas que consideran esta elección como una broma pesada, una tomadura de pelo, una inocentada… ¿Qué opina el lector?

El autor del cartel de la Semana Santa de Cuenca 2018 es Jesús Soriano. La presentación se ha llevado a cabo en el Centro Cultural Aguirre. Soriano, nacido en Albacete “pero siempre conquense” es arquitecto e hijo de maestros, el menor de cuatro hermanos. Se considera un “nazareno conquense” que reside, “por cosas de la vida”, en Alicante. Allí ejerce como profesor de Secundaria. La prensa conquense señala que “ha ganado diferentes premios locales y nacionales (fue por ejemplo integrante de una de las expediciones de la Ruta Quetzal por una obra plástica) aunque nunca se ha dedicado profesionalmente al arte: todos los cuadros que ha hecho los ha regalado”.

El autor subraya que ha querido recoger “la historia de mis recuerdos y de mis sentimientos (…) Es el recuerdo del frío en los ojos. Cuando uno se toca la no-cara con una mano enguantada, cuando agacha levemente la cabeza, el aire entra de otra manera. Se respira por los ojos. Es el recuerdo de la respiración. Es más mía que nunca. La oigo. Me calienta y humedece”.

Para Soriano, su cartel “es el recuerdo del olor. No me preguntaba si era a frío, a cera, a gente, a noche o a todo en su conjunto. Es el recuerdo de la luz. El recuerdo de una belleza plástica incomparable. Sobrecogedora. Es el recuerdo de los sonidos: todos somos melodía. La música, austera. Melancólica casi. Tu caminar sordo. Las horquillas inestables, frágiles, rítmicas y quedas”. El autor explicaba que su cartel simboliza “el recuerdo del cansancio. Todo va calando. Todo te va pesando. Poco a poco. Te envuelve. Te eleva. Tu anonimato te despersonaliza y pasas a formar parte de un espíritu común. Eres cada vez más capaz de centrar tu atención en las cosas importantes. Cesan las interferencias. Es un momento tuyo, de recogimiento. Meditación sublime”.

“Es para mi un gran honor recibir este premio” afirmaba Soriano quien, además de ver su obra como Cartel de la Semana Santa de Cuenca, se lleva un premio en metálico de 1.000 euros. El cartelista agradecía también la convocatoria del concurso, ya que, en su opinión, “a todos los que nos dedicamos a las artes plásticas nos ofrece una magnífica oportunidad para darnos a conocer”.

El de Soriano ha sido el primer cartel, desde 1993, que se ha elegido mediante concurso público rompiendo así a una larga etapa de carteles de encargo. 48 han sido las obras presentadas, de las que se admitieron 45, que fueron siendo cribadas en diversas fases hasta la pugna final entre dos de ellas.

El jurado ha estado compuesto por Manuel Fontán, director del Museo de Arte Abstracto; el diseñador gráfico Emilio Palacios; el fotógrafo Vicente López-Tofiño; el pintor Miguel Ángel Mosset; el director del Centro de Iniciativas Culturales de la UCLM y profesor de grabado Ramón J. Freire; y el vicepresidente de la Junta de Cofradías y responsable de Publicaciones, Antonio Abarca. Rodrigo Merchante, secretario de la institución nazarena, ha ejercido de secretario.