¿Debería haber pasado una comparsa femenina a las semifinales del COAC 2018?

La voz de la calle coincide en el magisterio de las agrupaciones femeninas en esta edición del Carnaval de Cádiz

Por Marco Antonio Velo

No es pregunta inicua. Ni cuestionamiento gratuito. En Cádiz -en su Carnaval- la obligatoriedad de la imposición del concepto -del barómetro- de la paridad no atiende a cláusulas -a veces infundadas- de cierto discurso predominante. O enteramente dominante. La fiesta de la bomba que tiran los fanfarrones alberga por largo la voz y el virtuosismo artístico y el don de las féminas.

Y no únicamente en la alegoría de la belleza en clave de ninfa. También en todas cuantas tareas subyacen en todo lo visible y lo invisible. Existe un patrón humano que marida el trabajo (constante) y el talento (sonante).

Al margen del dominio de otros oficios mayúsculos que elevan al Carnaval a su actual envergadura cualitativa, las mujeres han irrumpido en esta edición 2018 con el magisterio en la garganta, con la letra en la destreza compositora y con el tronío de unos tipos que revisten no pocas propuestas de poesía y rima.

Ya desde preliminares se veía venir. Como un caleidoscopio de raza y carmín. Como una holografía de pies descalzos encima de las tablas del Falla. Como un pasodoble que se desmelena a la hora lorquiana de las cinco de la tarde.

Los aficionados consideran que la mujer ha de posicionarse por méritos propios en el Concurso de Agrupaciones. Existe por el contrario determinada corriente purista -equivocada hasta el tuétano de su anacronismo- que defiende a ultranza la impar prelación de los hombres en una sonoridad de tono la antigua usanza.

¿Determinismo machista maniatado por las sogas de cierto vetusto inmovilismo casposo? No la primacía del mimo por el hecho de saberse mujer. Sino la consideración del mérito al margen del género. A Dios lo que es de Dios y a don Carnal… los parámetros de la igualdad.

¿El jurado del concurso debería haber apostado doble contra sencillo -visto lo visto- por una comparsa -valga el ejemplo- como ‘La cara oculta de la luna’, de tan alta calidad musical e interpretativa como para -cuanto menos- entrar a paso firme en la avanzadilla de las semifinales? ¿Ha desaprovechado una oportunidad de oro para cercenar ciertos sambenitos y al fin guiñar la defensa machihembrada de un criterio no sujeto a hábitos ni a distinciones del todo anquilosadas? ¿Se ha dejado pasar impávidamente un tren que agilizaba la dulce fragancia de unas guerrilleras caleteras con afinación para reinterpretar Cádiz a golpe de melodía?

El Carnaval también es modernidad. Y proyección de futuro. Y pluralidad social. Y alcance de miras. Y avance sobre estructuras más o menos asentadas. Una mujer -su cante- asimismo suena a Cádiz. El COAC 2018 ha regalado agrupaciones femeninas sin parangón.

¿Lástima la falta de una mayor confianza a la hora de afilar el lápiz de las puntuaciones? El tiempo dará y quitará razones: ese minutero que calibra el dictamen tácito de la calle. La opinión del respetable público. Opinión que siempre mece, con sus manos de garantía, la cuna de la libertad.

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